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Diego del Gastor - Arte por los cuatro costao

6 de julio de 2009


Diego Amaya Flores, más conocido en el mundo artístico como Diego del Gastor, nació en 1908 en la localidad malagueña de Arriate, su infancia transcurrió entre los municipios de El Gastor (Cádiz), pueblo del que procede su nombre artístico y Ronda (Málaga). Su hermano José y Pepe Naranjo fueron sus maestros, aunque siempre se confesó seguidor de Ramón Montoya y, sobre todo, de Manuel Serrapí “Niño Ricardo”.

Recibió clases de solfeo, pero su gran virtud siempre fue el compás. Desarrolló una manera de tocar absolutamente diferente; improvisaba, creaba y cuando acompañaba el cante era capaz de llegar no sólo al público, sino a los propios cantaores, a los que motivaba con la emoción que transmitía. Su destreza y sus falsetas le llevaron a acompañar a cantaores como Antonio Mairena, Fernanda de Utrera, Joselero de Morón o Juan Talega. También fue importante su relación con los americanos de la base de Morón que infundieron notas negras a su toque.

Su arte ha suscitado poemas de José Bergamín y Alberto García Ulecia entre otros autores, así como glosas exaltativas de numerosos flamencólogos, entre las que seleccionamos los siguientes párrafos: Francisco Ayala: «El toque de Diego contiene más alma -más duende- que el toque de cualquier otro guitarrista flamenco hoy día. Diego no se adhiere a la corriente moderna de la velocidad y el lucimiento personal, admitidamente necesarios para aquellos que deben competir en el ambiente comercial del flamenco. Por el contrario, retiene tenazmente la sencillez de los tiempos pasados, antes de que la guitarra flamenca se convirtiera en un instrumento de virtuosismo, cuando todavía era fundamentalmente un medio genuino y primitivo de expresar lo hondo...

Otras facetas que contribuyen a la grandeza del toque de Diego son su exquisito talento para acompañar el cante especialmente el cante gitano y el hecho de que mucho del material que toca es de su propia creación, el cual, en la actualidad, forma el núcleo de una auténtica escuela y estilo. Pero lo más importante de todo no es lo que toca, sino cómo lo toca.

Diego posee el corazón y el talento de convertir, incluso la falseta más anodina, en una red que va tejiendo, hasta capturar la más pura expresión de un arte, que no es simplemente un aluvión de notas, sino una expresiva combinación de música y alma». Juan J. García López: «En el Japón su estilo está pedagógicamente sistematizado en los conservatorios; en Nueva York existe una escuela de guitarra que estudia sus formas y modos artísticos. Esta escuela lleva su nombre. Por España e Ibero América el mensaje lo portan sus sobrinos, fieles traductores a la casa y al noble empeño de Diego: Un sello que no se vende».

Fernando Quiñones: «Su clase guitarrrística correspondía a una personalidad humana, simultáneamente poderosa y delicada. Su toque, abundante en variaciones muy originales y flamencas. Con él pierde la guitarra una de sus mejores figuras». Julio Vélez: «Al final de sus actuaciones en público a las que Diego tenía tanto miedo, y tras los aplausos, no inclinaba la cabeza en señal de agradecimiento, sólo mostraba la guitarra, y con una mirada especial parecía recordarnos que sólo hacía lo que la guitarra le dijese que hiciera. En estos festivales, Diego era bien distinto a las reuniones de amigos. Lo que en éstas eran el valor y la entrega, en aquéllas eran el miedo y el respeto.

Diego no gustaba del aplauso y el ruido, sólo pertenecía al silencio, y al final, el ruido pudo más que él mismo. El silencio que alrededor de su persona quiso construir fue roto por comerciantes y vendedores de música. Cintas con grabaciones de Diego atravesaron las fronteras y fueron vendidas a precios desorbitantes. Mientras Estados Unidos podía oír el toque de su guitarra, en muchas comarcas españolas continuaba completamente ignorado.

Mientras más contratos rechazaba, más venían. Mientras más se ocultaba, más buscado era» El mismo año de su muerte, 1973, la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces de Jerez de la Frontera, le otorgó el Premio Nacional de Flamenco, correspondiente a la enseñanza y la maestría. Participó en la antología discográfica Archivo del cante flamenco, y el programa televisivo Rito y geografía del flamenco tiene por sintonía su guitarra.

Al morir, fue suspendido el tradicional festival El Gazpacho de Morón, y en 1974, en Morón de la Frontera se rotuló una calle con su nombre y tuvo lugar el 13 de julio, en los Jardines de la Alameda, la inauguración de un monumento a su memoria, consistente en un busto obra de Juan B. Britto, con la asistencia de las autoridades locales y la presencia de numerosos artistas, entre ellos Antonio Mairena. Fernanda y Bernarda de Utrera, Joselero, El Andorrano y Ansonini, gran cantidad de aficionados, miembros de tertulias y peñas flamencas y flamencólogos.

Diego del Gastor fue el creador y máximo estandarte de la Escuela de toque de Morón, donde pasó la mayor parte de su vida y desarrolló su actividad artística. Diego es el representante genuino de la época más gloriosa de la Historia del Flamenco de Morón, es un artista con reconocimiento y prestigio internacional. Su arte y su visión del flamenco han rebasado los límites de dicha ciudad, proyectando la imagen de Morón más allá de sus fronteras. Por todo ello, el Pleno del Ayuntamiento consideró que Diego Amaya Flores, Diego del Gastor, tenía los méritos más que suficientes, que han redundado en beneficio de la cultura del Flamenco y que lo hacen acreedor del reconocimiento como Hijo Adoptivo de la ciudad a título póstumo, en el año en que se celebró el Centenario de su nacimiento (2008).

Todos mis hijos (alegrías)

válgame Dios, compañera
ésto que yo estoy pasando
se lo voy a contar a mi Amparo
ésto que yo estoy pasando
a mi Gloria yo la quiero
a mi chiquitita todavía más
a mi Dieguito Amaya
porque es un gran tocaor
viva el Andorrano
que esta en Madrid
es un artista
que no se pue ni preferir
Cai tacita de plata
Málaga bombonera
y para pueblo bonito
es Morón de la Frontera
tiene una peña
tiene un castillo
muy buena gente
muy buenos vinos
viva Morón
que viva Morón
que viva Diego
el del Gastor


Fuente: elgastor.net